martes, 22 de noviembre de 2011


Capítulo 5: Mi nombre es Legna

La tempestad hizo que finalmente volvieran a perder el rumbo. Aquel tiempo parecía que no iba a cambiar y los personajes se vieron debilitados y sin refugio donde guarecerse. En medio de la desesperación una voz arrastrada por el viento les llamaba, incitándoles a acudir hacia ella. Con cautela decidieron buscar su origen. Se encotraron con una pequeña abertura en la montaña, a través de la cual consiguieron pasar. En el interior les aguardaba la figura de una pequeña. Sus ojos verdes y su pelo azul. La piel ligeramente azulada. Vestía un vestido corto casi como si el frío no la afectara. Se presentó como Ilia. En el centro de la cueva había un pequeño lago en donde curó las heridas de los personajes con poderes que Luka reconoció como magia, pero no hizo ningún comentario al respecto. Ilia les contó que vivía en esa cueva con su madre, pero que había sido atrapada por unos hombres con cruces en sus ropas y que ahora estaba sola. Los personajes temiéndose quienes eran los causantes de semejante desgracia le preguntaron si tenía algún familiar más. Ella les dijo que sí, que tenía a un padre que nunca había visto, pues su madre había discutido con él mucho tiempo atrás. Les mostró un viejo relicario que contenía un viejo retrato del hombre, quién resultó ser un jovencísimo Noah. Los personajes le confirmaron que conocían a su padre y le dijeron que la llevarían con el. De este modo nació una amistad entre los personajes e Ilia. Ella a su vez les prometió que les llevaría con un hombre que les indicaría como llegar a su objetivo, pues conocía todas las montañas, no sin antes advertirles de su ferocidad.
Una vez que la tormenta hubo pasado los personajes e Ilia se pusieron en camino. Finalmente llegaron a una zona de difícil acceso en la pared de una montaña. La atravesaron para llegar a un llano frente a una enorme cueva. Los personajes se adelantaron, más Ilia les advirtió que no lo hicieran, pues aquel hombre odiaba que se acercara nadie a su casa y probablmente les mataría. Sin embargo no fué neesario que entraran. Alertado por las voces el señor de aquel paraje salió a su encuentro. Ataviado unicamente con un pantalón con los pies descalzos y el pecho al descubierto, exhibiendo encima de su corazón un tatuaje de un círculo rúnico, con una melena de color azul como el mar helado hasta los hombros y unos inteligentes ojos azules que chispeaban de furia. A su espalda colgaba un mandoble de bello acabado y mortífero aspecto. Furioso preguntó a Ilia por qué había traído a esos extraños a su casa. Ilia le explicó como pudo las circunstancias apoyados por los personajes. Algo que captaron al instante es como se refería a ellos como "sucios humanos" o semejante, como si él mismo no lo fuera. Finalmente accedió a indicarles el camino con la seguridad de que morirían en aquel lugar maldito, o que en caso contrario le librarían de una molestia. Shin le preguntó su nombre pero le contestó que si sobrevivían se lo diría. Por último amenazó a Ilia de muerte si volvía a pisar aquel lugar (no obstante Ilia recordó las otras veinte veces que lo había hecho y pensó que quizás sobreviviera una vez más)

Caminaron durante un tiempo hasta que finalmente encontraron la entrada a la garganta que tan largamente habían buscado. La maldad que despedía aquel lugar se hacía notar ya desde lejo, con lo cual decidieron que Ilia se quedara afuera escondida hasta su vuelta. SIn más preámbulos entraron en el lugar. Dos paredes de hielo se cernían sus costados dejando ver a través de ellos varios cadáveres y zombies que reaccionaban a su paso, más no los atacaban. varios zombies en su camino les evitaban, como si algo les obligara. Al parecer Hringram no les había mentido. finalmente las paredes se abrieron dejando al descubierto un claro helado. Un boquete cerca de la pared del fondo y dentro los restos de Alkáiser. Encima flotaba la ánima de su amada, quién amenazaba en vano a los personajes. Entonces se escuchó un estruendo a las espaldas de los personajes, ante lo cual estos saltaron hacia los lados por instinto, salvo Shin, quién no fue lo bastante rápido y recibió todo el castigo de la embestida de aquel ser, saliendo despedido y clavándose violentamente en la pared. Aquel ser cuadrúpedo era un cadáver, o mejor dicho una construcción aberrante de carne y metal que por alguna razón se movía. El combate fué cruento. Todo parecía estar en su contra, hasta que un golpe de suerte hizo que descubrieran su punto débil. mientras tanto los restos de Alkáiser empezaban a moverse, alimentados por la sangre fresca de los personajes y la carne de los zombies que se habían acercado al boquete. También se alimentó del anima de su amada que se había acercado a él. Entre tanto los personajes consiguieron lanzar a la aberración contra el boquete dejándola inservible. Pero en lugar de mejorar la situación ésta empeoró, pues Alkáiser comenzó a alimentarse de los restos de la aberración reconstruyéndose cada vez más rápido. Los intentos de Jax, más resistente por alguna razón a sus ataques devoradores fueron en vano y se vio obligado a retirarse. Fue entonces cuando una figura alada cruzó por encima de ellos entre las nubes. Se escuchó un trueno y el hombre de la cueva apareció del cielo mandoble por delante, sesgando buena parte del cuerpo del ser y sujetándolo mientras gritaba "Acabad con el!". Así fue como combinando sus fuerzas redujeron a Alkáiser a un hueso que Harumi selló en un escudo par evitar sus rayos que todo lo consumían. Sin embargo el hombre de la montaña había sufrido grandes daños en su cuerpo por el contacto de Alkáiser y con un sonoro "joder" se desplomó en el suelo. Momentos después llegó corriendo Ilia, quién explicó que viendo a la aberración entrar corriendo fue en busca del hombre, quién de mala gana salió en su ayuda. Intentaron curar como pudieron al hombre, pero finalmente se vieron obligados a llevarlo a la cueva dónde vivía Ilia, dónde con un gran esfuerzo consiguió curarlo. En ese momento Luka descubrió que no era el agua la que tenía propiedades curativas, sino que debajo del estanque había un nexo mágico. Entonces se dieron cuenta del por qué de que la inquisición hubiera venido a un lugar tan remoto de las montañas y el interés que tenían por aquella gente.

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